Federación de Donantes
de Sangre de Andalucía

¿Por qué donar?

¿Por qué Donar?

La sangre es indispensable para vivir. Su papel es tan esencial que la disminución de su volumen o alteración de alguna de sus funciones pueden poner en peligro la supervivencia del organismo; es decir, la sangre es sinónimo de vida porque no existe vida sin ella.

Es imprescindible aportar al accidentado o al enfermo los elementos que le falten y recuperar la función alterada. Esta operación se denomina transfusión sanguínea. La donación de sangre, gesto generoso y desinteresado, es hoy por hoy, la única forma de salvar la vida o recuperar la salud para cualquier persona que sufra un déficit de componentes sanguíneos.

Separación de componentes

El tiempo que transcurre desde la donación de sangre hasta su transfusión a un paciente debe ser en el menor tiempo posible, comprendiendo un tiempo de entre 12 a 14 horas.

Tras haber donado, la bolsa que contiene la sangre donada debe someterse a un proceso llamado tipaje de la sangre, a través del cual se identifica el grupo sanguíneo del donante. Tras una primera clasificación, la bolsa pasa al laboratorio de fraccionamiento, y allí se somete a un proceso de centrifugado, permitiendo la separación de cada uno de sus componentes (plasma, células sanguíneas y plaquetas).

Los laboratorios de serología e inmunología serán los últimos recorridos realizados por la sangre donada. Es aquí donde la sangre es analizada para descartar la existencia de enfermedades como la hepatitis B, sida, sífilis o elevación de transaminasas. A partir de allí, y sólo tras haber pasado los más severos controles de seguridad, la sangre estará en condiciones de servir a un posible receptor.

Guía del donante

Hay ciertas reglas específicas que deben seguirse a la hora de realizar una transfusión de sangre:

  • Grupo O: puede donar eritrocitos (glóbulos rojos) a cualquier otro tipo, pero recibir únicamente de su mismo tipo
  • Grupo A: puede donar eritrocitos (glóbulos rojos) a los tipos A y AB, pero recibir de los tipos O y A
  • Grupo B: puede donar eritrocitos (glóbulos rojos) a los tipos B y AB, pero recibir de los tipos O y B
  • Grupo AB: puede donar a otros AB, pero recibir de todos los grupos

Pacientes con necesidad de hemoderivados

El número de enfermos transfundidos ha disminuido debido a las técnicas quirúrgicas con las que se cuentan actualmente, por ejemplo, la cirugía laparoscópica. Además, los hospitales están poniendo en marcha programas de ahorro en el uso de sangre. Hoy en día, el problema reside en que los enfermos que requieren de una transfusión, la necesitan en grandes cantidades. A continuación se citan los hemoderivados  necesarios para los pacientes que requieren de una transfusión sanguínea:

  • Hematíes (glóbulos rojos): Son necesarios en situaciones en que el enfermo sufre de anemia, en caso de trasplantes, politraumatismos, accidentes de tráfico y enfermedades crónicas. La vida media de los elementos formes es de 40 días, con condiciones de temperatura entre 4-6 °C. Hoy en día los hematíes pertenecientes a grupos sanguíneos poco usuales pueden ser congelados durante un período de 15 años.
  • Plaquetas: Las plaquetas se donan a pacientes que sufren pérdidas de sangre debido a su depleción ó por un mal funcionamiento de las mismas. Por ejemplo, quimioterapia, leucemias, trasplantes de hígado, entre otros. Se conservan durante los siguientes 5 días tras la donación a una temperatura que varía entre 20-24 °C.
  • Plasma y derivados: Requerido en pacientes con quemaduras graves, enfermos hemofílicos, hepatopatías, entre otros. Pueden conservarse durante un año mediante congelación. Tras varios procedimientos químicos se pueden extraer gammaglobulinas, albúmina o Factor VIII (éste último aplicado en pacientes hemofílicos para una correcta coagulación).

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